En realidad no es muy lejos pero nos dimos vueltas y al final nos demoramos tres horas en caminar de plaza de Sol al retiro. Madrid estaba de primavera y fue la última vez que vi a D en España. Tuvimos una conversación importante sobre la muerte de Foster Wallace; ella estaba haciendo su tesis sobre el autor y yo no había leído ni una sola página sobre el cuando se supo de su suicidio.

D para ese entonces ya había pasado la peor parte de la muerte de su querido autor. Yo estaba recién empezando. Leyendo reseñas sobre el, escuchando como la gente se quejaba de no entenderlo y de pretencioso. Incluso llegue a bromear sobre el asunto con D; le dije que siga mis costumbres y los lea siempre cuando ya estén muertos. Un ejemplo claro Hemimmway. Se pego un tiro en la cabeza, para cuando lo conocí, el hueco que se hizo ya atravesaba todas sus páginas y sus autobiografías hasta convertirse en más parte de el que los mismos san fermines. Éramos dos lectoras diferentes D y yo. Es extraño que ahora que estoy en el mismo punto en el que estuvo ella, la tenga tan lejos.

¿Por qué chuchas se mato David Foster Wallace?

Acabo de terminar “consider the lobster”, me ha tomado un mes y replantearme toda mi teoría sobre la lengua y sus construcciones (tema que creo que solo se puede tocar al calor de unas cervezas). Y cada tema que pasaba, cada referente sobre sus perros psicóticos, sus vecinas viejas patriotas, la langosta que describió como hervía en un festival local. Todo, me transporta y me preocupa. Es un maldito libro, de un autor que ni siquiera sabía bien como pronunciar su nombre, un perfecto desconocido. Lo único que me tiene que importar es su obra y sus ideas pero en realidad pienso que esta objetividad que defendemos en tiempos postmodernos, es un pajazo inservible.

Ahora después de cada nota de página en la que el mismo Foster Wallace se dejaba entrever como llega a incluso explicar (curiosamente en otra larguísima nota de página) de su primer ensayo “the big red son” . En este se habla sobre la fascinación de un hombre “serio” con la pornografía. En conclusión al hombre le gusta ver como en esa construcción tan conscientemente falsa (a diferencia de las buenas películas con buenísima dirección de arte, guión y actores ganadores del oscar) los actores pueden llegan a tener orgasmos. Así quizás inevitablemente veamos a las personas, y que eso nos deleite de la manera que hemos olvidado deleitarnos, con compromiso y sin fines conocidos. Por “el simple hecho” y de eso támbien escribió Foster Wallace en un ensayo sobre Kaftka y la comedia en su país. Sobre la obsesión que tiene por alejar a la gente de su opuesto (la tristeza y las noches en las que uno está hecho mierda y hace cosas ya conocidas, como matarse) Cada frase que me iba gustando me traía un aguijón en la tripa que solo puedo reconocer como dolor.

Dicen que Foster Wallace tenía depresión clínica, lo cual es una enfermedad jodida que nos debería ahorrar el engorroso análisis ontológico que trae suicidarse. Yo siempre he pensado que matarse es un acto de libertad. Me cabrea que sea un crimen, me cabrea aun más que vengan los bomberos con la escalera a recoger al suicida del ático. Al final mi amiga D me dijo una cosa cierta ese día en Madrid, la única cosa que pudo terminar nuestra conversación (que támpoco resuelve mayor cosa en sentido prágmatico). La soledad, aunque brutal y certera, no es nunca del todo completa. Con ese principio podemos pensar que la gente siempre hace cosas que no entendemos, asi que la comprensión y la tolerancia no son lo que traen belleza a esta vida; sino los amigos del kamikaze, los que no estaban de acuerdo pero igual, lo acompañan aun, en su funeral perpetuo.

El autor sabe que existe un error en el texto. Sabe, estaba ese día, lo recuerda y ahora está en el papel y el error se siente. Las acciones no han sobrevivido, han sido repetidas, y el autor sabe que tiene que huir de esa boca gigante que repite todo lo que se hace en el puto mundo, lo repite y lo repite hasta que no tenga significado. El autor tiene que conocer a su enemigo y decide imitarlo. Baja el volumen de la música y susurra, para no molestar a los vecinos. Tu, voz la voz, voz, voz, voz, voz, el autor no pronuncia bien la z y se queda dormido mientras magulla los vos, voss, voj entre los dientes.

Cuando todo el mundo mira el verano como un break, a mi me gusta porqué al fin nos empezamos a quedar solos. Mi último post es del 2008 de Septiembre y lo que tengo que hacer es cerrar el blog y dejarme de tonterías. Dejé de escribir porqué un día me puse a leer mis posts y no entendí nada (que ya se intuía desde hace tiempo) me sorprendió más aun toda la buena gente que me visitaba y que al parecer entendía y comentaba con pasión unas veces y odio otras. Lo tomo como buena suerte, los despistados necesitamos de buena estrella y yo le tengo mucha confianza a la mía.

He hecho este intento de volver muchas veces, ahora que he conocido el mundo editorial. Me ha costado pero al final voy descubriendo la diferencia y el sin sabor de las barreras gramaticales, lo gigante de la imaginación y de la realidad, el entramado que propone el abecedario, vamos las putas malas manías que recogemos por la calle. Editar es una manera de desmenuzar y tejer eso que te ha conmovido. Eso es obvio, lo que no es obvio es como se puede hacer para evitar la ansiedad y el narcisismo de la inmediatez. Todo es rollo, ahora regreso, miro el edit y aplasto publish…

No conozco otra manera de explicarlo.

Un abrazo a todo los rss que ya se habían olvidado de este caos.

Slurp!.

una barba muy larga

Estaba yo en mi cubículo discutiendo con una señora de Madrid sobre una historia de aduanas que había sucedido hace meses, en conclusión la señora quería remediar un problema, pero era demasiado tarde. La aduana de México, como son todas las aduanas especialmente cuando uno las mira de lejos, es despiadada. La señora tratando de buscar una solución rememoraba lo que había pasado antes de que empiece el verano. Era una discusión que no iba a ningún lado así que me encontré diciendo lo mismo que me decía mi padre cuando tenía 20 años y lo ayudaba en su oficina, le dije que podíamos discutir por horas sobre lo que nos habíamos dicho hace meses pero que la realidad tiene sus medios y que para eso estaban los correos que nos habíamos enviado. Como una mercenaria de la realidad (aunque no con la misma connotación cruel porqué a las finales estamos hablando de unas muestras “abandonadas” que no iban a matar nadie si se quedaban abandonadas para siempre) le leí cada correo que nos habíamos enviado. Mi padre hace años , siempre que discutía con el aplicaba la misma medida, me decía que si no estaba por escrito no existía. Yo le hubiese dicho lo mismo cuando dejé la universidad para trabajar medio tiempo y poder tener más tiempo para escribir, pero no hice nada de eso simplemente me cabreaba muchísimo, y lo amenazaba con ir por la vida con una grabadora de voz para tener evidencia de todas las contradicciones que nos decimos.

Ahora no ando con la grabadora, a veces me voy pareciendo mucho a mi viejo. Estoy a punto de cumplir uno de los sueños de mi infancia, me voy a Moscú en dos semanas, claro está, si el próximo martes me dan la visa. De caso contrario experimentaré algo que siempre he tenido que experimentar pero de lo que me he salvado al ser descendiente de inmigrantes (pero decir esto es tonto, porqué a las finales todos somos descendientes de inmigrantes) no podré hacer algo porque no me dan una visa.

Y para todos los que esperan una Visa, que esperan que les responda una editorial o que un jefe les suba el sueldo. En general que alguien que no es uno le diga que es lo que está pasando y que no haya registro posible que te respalde porqué las palabras escritas a veces, o casi siempre, nos ganan. Les digo como toda persona que creció en los noventas, yo también quise ser arqueóloga gracias a Indiana Jones y creo que lo más difícil es pensar que no me estoy conformando o imaginar y reproducirme, no lo que me digan los rusos. Como para mister Dostoievsky lo más difícil no fue el momento que no lo fusilaron cuando estaba en fila al frente de las tropas de su propio imperio. De que otro lugar sino es ahí en los otros , nacen las peregrinaciones.

Como dato útil :

Si quieren sacar Visa para Rusia no pierdan el tiempo averiguando como se saca si eres un peatón anónimo, hay que hacerlo de ley con una agencia en España yo he usado Iberusia un agencia que se encarga solo de eso. Ayuda mucho si tienes un amigo allá y te hace lo de la carta de invitación, sino éstas agencias pueden hacerte la invitación (de preferencia empezar el trámite con un mes y media de antelación)… eso si, cuesta plata pero no hay forma de ni siquiera sacar cita en la embajada Rusa

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Todas las mañanas, antes de salir a trabajar , me pego una revisada inservible en el espejo que está al un lado de la puerta. Es inservible porqué cualquier cosa que haya olvidado en ese momento, no será ni recordada ni incorporada. Lo hago y en el momento de hacerlo se repiten todos los días en los que vamos todos a trabajar. Tengo uniforme, así que todas las mañanas me cierro los botones de la misma camisa, sigo un mismo camino a la parada de autobuses y tomo el bus con la misma gente. Es muy macabro y parecido al día de la marmota, pero procuro tomármelo con gracia y no quejarme mucho (aunque a todos nos gusta quejarnos de estas cosas).
Mi oficina es un edificio de dos pisos y mi “departamento” se encuentra alejado de los otros, lo que nos da un carácter de Parias a la hora del almuerzo, nos sentamos los de “internacional” todos juntos sin mirar a los lados, sin pretender que nuestra conversación sea parte del ruido. En una película gringa seguramente en el momento de cambiar de puesto vendría una cheerleader a exigirnos que nos reubiquemos donde nos toca. Pero bueno no es tanto así, es el papel que asumimos, que asume la gente en general en las empresas. Yo por mi parte nunca había tenido un trabajo de cubículo, y por mi admiración, obvio, se nota.

Cuando uno empieza a incorporar en su vida las relaciones del Internet, se encuentra con la discusión del papel que asumimos, nuestro propio personaje, luego las cosas caen por su peso y te das cuenta que la descontextualización no se da porque no nos vemos las caras o no ponemos nuestro verdadero nombre. Sino por el tiempo y el contexto que nos compete, ¿acaso no te pasa lo mismo cuando tienes una pelea en el aeropuerto? Te aferras a lo peor de tu estereotipo, ese monstruo también eres vos. Algo parecido encuentro en el mundo laboral, en el de las grandes empresas. Existe una burocracia diseñada para delimitar un culpable en los errores y para esquivar lo más que uno pueda la culpa. Lo entiendo es la manera con que se puede manejar a tanta cantidad de gente, al menos eso repite todo el mundo; y debido a este juego, mucha gente, sobretodo los jefes, se separan en un espejo absurdo, y dibujan flamantes todo lo que hacen fuera de la oficina, como lo que les da sentido y los define. Si no son completamente honestos pues es lo que su trabajo requiere, que sean fuertes. Fuera “en el mundo real” ellos no son así. Estoy de acuerdo con que tienen que supervizar y no me incomoda tener que lidiar con alguien estricto (a muchos incluso nos gusta) porqué en la cadena de esquive y responsabilidades al final del día serían ellos los jodidos, pero no entiendo como uno puede separar lo que cree que está bien en el mundo real del mundo de la oficina, considerando que ahí pasan la mayor parte de su tiempo.

Me parece a mi que olvidan que el color gris de las paredes, el comedor sobrio, la computadora restringida del porno, y las cosas que traicionan de ellos son en vivo y en directo, son su decisión y que este mundo real se expande hasta esquinas insospechadas

Estaba viendo televisión y tuvo hambre, saltó del sofá y caminó a la cocina, abrió la puerta de los estantes blancos y al fondo de la repisa, atrás de los envases de vinagre y aceite rebuscó una funda y sacó un dulce envuelto en aluminio. Podrían haber sido alfajores pero en realidad eran dos galletas Maria bañadas de chocolate blanco y rellenas de chocolate negro. La recompensa, pensó. Estaba ocupado masticando el primer bocado y se puso a leer lo que decía el envoltorio, tenia la marca del producto por fuera y por dentro en letras cuadradas la palabra CELULAR, mas abajo las instrucciones. Usted es uno de los 1.500 ganadores de la promoción… las palabras cesaron no pudo seguir leyendo. Apareció de un solo bocado en un lugar donde los celulares se llamaban móviles. Tiene los dulces escondidos en el estante desde hace más de un mes, son un encargo que su madre le había hecho cuando su prima regreso de las vacaciones de verano. El celular es el espacio que la divide. El punto seguido en el que todos los verbos, por lógica inagotable, pasan de pasado perfecto a presente, el sigue masticando.

Tratamos de hacerlo bien de mirarnos, de ser lo mejor que podemos. Yo he matado la vaca, he seguido el consejo de un director técnico, un consejo que no era para mi ni siquiera.

El proceso de asesinato de la vaca puede tener muchos matices, por lo general uno primera se convierte en un maoista ontológico, y grita se pone histérico, tu estado de animo es la cara de una mujer maquillada, tus palabras son el rimel que se le chorrea por los ojos. La furia del tranquilo es la que más me gusta, mi propia furia me ha resultado divertida y dolorosa. Porqué cuando grito en la mitad de la sala, por un momento puedo verme desde afuera y emocionarme por estar golpeando a la mesa para hacer reales mis gritos, estoy lista para un golpe…para darlo o para recibirlo, para convertirme en lo peor que le ha sucedido a la vaca. Y mis amigos, los eternos amigos, tendrán que perdonarme, porqué es ahora cuando sirve todo lo que nos decimos desde la paz y el cariño fácil y cómodo de un sofá y de un televisor. Fuera de la analogía solo he visto matar una vaca una vez, en Manabí mi tio tenia una vaca muy “chucara” y matarla en el camal salía más caro que contratar los servicios de un experto (porqué hay gente que es experta en esto) y cortarla nosotros. Vino el perito, saco un machete y le hizo un solo corte, la vaca ni se quejo. Deben saber que las vacas están entre mis animales favoritos pero me los como sin piedad y pensaba que tenia que presenciar esto si quería ser coherente con lo que hacía. La parrillada fue larga, deliciosa, yo ayude con el chimichurri y cortamos carne toda la tarde. Contar esto me produce escalofríos.

Y ahora voy al peluquero le digo que me corte el pelo, me dice un retoque y yo le digo: no, córtemelo todo. Quisiera saber más, tener más pericia en estás cosas, poder levantarme una mañana y sacar un cuchillo gigante y matar a la vaca sin que se queje, pero no puedo y tendrá que disculparme mi amigo Vidal, necesito ayuda para hacerlo, la de mi gente mi forma de estar sola es saber que no lo estoy, una muletilla, una cojudez. Es cierto, escribirle cartas a la gente, llamarlos para que me digan que todo está bien que al final estarán ahí y caminar inagotablemente por Barcelona me es necesario, así como escuchar Arcade Fire. Me acuerdo la primera vez que me sentí así en mi vida, escuche un millón de veces canciones de guns and roses (jajajaja) ahora me acurruco en los canadienses y en sus instrumentos clásicos y a sonido un poco religioso que tienen. Y les pregunto, solo si quieren responderme, que es lo que escuchan cuando matan a la vaca.

tres minutos
En la última edición de Liberarte Gabriela Aleman hace una reseña sobre los 39 de 39 (esa movida de 39 escritores de 39 años de Latinoamérica) ahí hace mención Gabriela sobre la pregunta esa de que si uno debe matar a su abuelo. Ella por supuesto se muestra irreverente, de lejos esta pregunta suena bien cojuda, pero que tiré la piedra el que no se la ha hecho y el que no ha tenido la suerte de sobrepasarla.

La semana pasada fue el aniversario de la muerte de Cortázar, lo leí sin querer en el bus y pensé automáticamente en la pregunta del asesinato de los abuelos. Pero es que no sé como se mata a algo que ya está muerto, algo que empeñamos en recordar algo que aunque la mayoría de veces nos persigue también nos enfrenta, nos convierte en lectores, nos obliga a tener una opinión tan fuerte que nos levantemos en una mesa y hagamos una salida dramática para dejar claro que la cosa es seria.

Así que esta tarde por los abuelos, eso que no podemos matar, para el motivo que nos lo quita, por las babas del diablo, el primer cuento que pude llamar mío, curiosamente el que representa el momento en que la foto que vemos se transforma en la realidad y nosotros leyendo, en la ficción. La puerta del cuarto ya nunca más estará cerrada. Vamos a ganarle a la memoria y a que nunca nos conocimos, desde entender la importancia de los olores en el Gabo, y ese ritmo del Cortázar, culpable de reproducir el anhelo y la proliferación de miles de pseudos escritores hasta que reales escritores olviden nuestro vulgar plagio y nos digan que si, que tenemos una voz y que representamos a nuestra generación con honradez, cuando no somos más que idiotas saturados de las canciones de Charly Garcia y Bob Dylan.

Sino fuera por los abuelos no pudiéramos ni siquiera estar en un cuarto pequeño a todo volumen decidiendo largarnos para que después el despedido se consuele con la misma canción, eso si versión estudio. La redondez de los hechos, su perfección, dudo que ni siquiera la han inventado los abuelos, creo que nos ha sorprendido de golpe y nos ha obligado a mover el culo.

Comenzar siempre es difícil, este post para mister Izquierdo (ya que Sin imprenta ha estado tan abandonado no vamos a estar respetando las leyes del bloggero serio)

El exilio es gastarnos nuestros últimas
cuatro pesetas en un billete de metro para ir
a una entrevista por un empleo que después
no nos darán.
Cristina Peri Rossi
Barcelona 1976

No se ustedes pero yo por mi parte no me quejo, mi llegada , mis tardes sin un centavo, mi nosaberquehacer, ha sido todo Fantástico.

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